HISTORIAS SELECTAS DE CIENCIA FICCIÓN #LibroDeLaSemana

Por Dán Lee

HISTORIAS SELECTAS DE CIENCIA FICCIÓN
(Robert Young y otros. Editorial Bruguera. Barcelona 1972)

Breve antología (cinco historias en 220 páginas) de cuentos de Ciencia Ficción. La selección se la debemos a Carlo Fabretti, cuyo nombre no resultará extraño a los fanáticos del género que hayan leído textos editados en España.
            La mejor ciencia ficción que ha pasado por mis manos es la producida entre los años cincuenta y ochenta del siglo pasado, con todo y su optimismo y candor. Las historias elegidas para este volumen fueron generadas entre 1966 y 1971, lo cual (aunado a la editorial y antologador) significaba para mí garantía de entretenimiento antes de levantar la tapa del libro. No me decepcioné a pesar de que los títulos y autores no me resultaron conocidos. Revisemos los textos uno por uno:

La doncella de Orleáns, de Robert F. Young, 1966.
El autor toma elementos de historia y ficción para amalgamar un bello armatoste. Una especie de Juana De Arco del futuro perseguida por una dictadura tecnócrata da esperanza a la rebelión por medio de “milagros”. Los dictadores envían a un esbirro a domeñar a la bruja por medios poco guerreros. La leyenda del Caballo de Troya y la persistencia del ser luego de la muerte se presentan en un final impredecible y explosivo. Cabe resaltar que los elementos románticos le dan un toque demasiado rosa a la historia, que aún así se sostiene.

Y enseñar locamente, Lloyd Beagle Jr., 1966.
Una maestra con excelente desempeño vuelve a la Tierra a trabajar en sus últimos años luego de haber sido pionera en colonizar Marte. Se encuentra con que el sistema educativo ha cambiado: las clases se dan por televisión. Para el ministerio de educación el rating es más importante que el aprendizaje, por lo que las sesiones son más parecidas a un programa de variedades (con desnudos, malabares y otras monadas) que a una lección educativa. La profesora, además de ser experta en clases presenciales y no a distancia. no está dispuesta a hacer el payaso, por lo que su profesión, programa de retiro y futuro en general se ven amenazados. No se tira al drama y simplemente hace lo que sabe hacer, sólo que en un estudio frente a dos cámaras en lugar de un grupo de estudiantes. Los resultados, obviamente, son distintos de lo que ella y los demás esperaban.
            Dos factores hicieron que este cuento fuera el más cercano en mi lectura: vivo en un país (mal)educado por la televisión y me dedico a la docencia. Recomendado para todos mis colegas que lean esto.

El planetoide inepto, Phyllis Gotieb, 1967.
Tal vez el más claramente identificable como cuento de Ciencia Ficción. Se presentan diversas razas alienígenas, una nave exploradora intergaláctica, un planeta raro y los infaltables trajes espaciales para aventurarse en atmósferas diferentes a la terrestre.
            Entre telépatas humanoides y saurios, moluscos con exoesqueletos mecánicos y un mundo submarino, los entrometidos humanos intentan resolver un conflicto interracial y de salud que amenaza con extinguir a los pobladores de Xirifor II. Por medio de esta premisa,  la autora señala a la estupidez como madre de todos los conflictos raciales, la imbecilidad que subyace en la idea de la endogamis, y se da tiempo de ilustrar las leyes de Mendel (de forma complicada, cabe mencionar).
            Este texto arranca bien, mas luego se vuelve complejo innecesariamente. Exige su dosis de concentración.

Un mensaje de caridad, William E. Lee, 1967.
No podemos movernos en la dimensión “tiempo” de la misma forma en que lo hacemos en la distancia (de un punto a otro en cualquier sentido). Esta limitante nos ha llevado a fantasear formas de hacerlo. En esta historia el tiempo hace un bucle, permitiendo que dos individuos que comparten un mismo espacio puedan comunicarse. La premisa es interesante; sin embargo, al no ofrecer una explicación, me parece que pertenece más a la Fantasía que a la Ciencia Ficción, pues el suceso se da como por arte de magia.
            Los protagonistas, un chico citadino del s. XX y una muchacha campirana del s. XVIII, conocen y perciben el mundo del otro por medio de una especia de telepatía.  Esto se da en el área de Salem, Massachussets, por lo que ella es acusada de brujería por un juez lascivo. El conflicto es tenso y bien resuelto.
Como es previsible, entre lo protagonistas surge una atracción imposible de consumarse. A pesar de que el final es francamente cursi, el grueso del texto se lee con gozo.

La extinción, Chad Oliver (1971)
De estructura más compleja que los anteriores textos, La extinción presenta situaciones cortas aparentemente inconexas que terminan por relatar una sola situación de forma efectiva.
            Los seres humanos se enfrentan a la extinción porque han dejado de reproducirse en los centros urbanos (o sea, en todo lugar civilizado). Los únicos capaces de procrear son “los salvajes”, grupos caníbales y primitivos que habitan las áreas sin urbanizar. Redadas provenientes de la ciudad visitan a estos salvajes de cuando en cuando para robar niños.  El autor desde la primera línea nos sitúa en medio de una de estas incursiones, entre la desesperación y cansancio de las mujeres, la cobardía de los que portan las armas al enfrentar el furor de los primitivos, y la sangre fría del líder de la expedición.
            Conforme avanza el cuento, se buscan explicaciones para esta situación y se presentan las paradojas que la rodean. Un par de sorpresas aguardan al lector antes de llegar al final.


El empastado también es atractivo: pasta dura en imitación piel roja, de ésos libros que aguantan de todo y no hacen mucho bulto. Recomiendo ampliamente Historias selectas de Ciencia Ficción  para los seguidores del género, especialmente para aquellos que disfrutan las obras clásicas previas al surgimiento del Cyber punk.