Por @alexvillac
“No nos podemos meter porque son fiestas patronales, son las
fiestas a sus santitos”
Esto comentó la policía al cuestionarle el por qué de su
pasividad frente a un problema que se ha vivido desde hace años: Las balas al
aire en Iztapalapa.
De donde yo pregunto: ¿hasta dónde las creencias están por
encima de la ley?
Lo ocurrido en la Nueva Jerusalén fue un ejemplo, éste es
otro, ¿cuántos más necesitamos para comprender que vivimos en sociedad y
tenemos que aprender a convivir y a respetar?
En uno se privó del derecho a la educación laica, en el otro, se privó de los más preciado: La vida.
Señores y señoras, cada quien es libre de creer en lo que más
le convenga y festejar como lo desee… hasta que alguien salga herido o
molestado en su persona e integridad.
¿O acaso las autoridades y la sociedad permitiríamos que
cierto grupo de personas celebraran sus creencias violando niños sólo porque “son
sus creencias y hay que respetarlas”?
¿Lo toleraríamos?
El derecho de las personas de Santa Maria Aztahuácan a
festejar sus creencias termina donde el derecho a ver una película en un cine
del niño Hendrik Cuacuas comienza… comenzaba.
Como siempre, tapamos el pozo hasta que el niño está ahogado... O con una bala en su cabeza.
Amigos creyentes, para exigir, hay que dar…
Ahí andamos.