Por Dán Lee
FUN HOME
(Alison Bechdel. Mariner Books. Boston,
2007)
Descubrí a Alison Bechdel en mis incursiones
lectoras por la serie The Best American
Comics (2006-2011), donde encontré una selección de Fun Home; fui en búsqueda de la historieta entera y me topé con un
ejemplo perfecto de lo que es para mí una novela gráfica.
El término “novela gráfica”
ha sido utilizado demasiado libremente para etiquetar historietas que no son
novelas desde el punto de vista de su concepción, sino series compiladas. Una
novela gráfica, desde mi percepciónn, debe haber sido concebida con un claro
principio y un final puntual; esto es difícil de hallar en los cómics
comerciales, pues les preceden los antecedentes de los personajes, y el final
estará condicionado a la continuidad que la editorial planee para el título en
cuestión.
Afortunadamente,
existen creaciones como Fun Home que
dan la cara por el género. Es una novela (autobiográfica) porque es una sola
pieza, escrita de forma inteligente, efectiva y bien planeada. El narrador en
primera persona y los diálogos impactan con una prosa más elegante y directa
que muchos libros de narrativa tradicional. Desarrolla a sus personajes (Alison
misma y su padre son los protagonistas) en siete capítulos que transcurren en
un mundo único en blanco y negro, con personajes diseñados al estilo de una
caricatura, muy apropiado para la tragicomedia que el lector apreciará. No soy
conocedor en materia de dibujo, mas es notable la aparente facilidad con que
Bechdel comunica visualmente lo que los personajes piensan o sienten; palabras
e imágenes comulgan, por ello es que con todo honor puede hacerse llamar novela
gráfica.
Los recuerdos de la autora
sobre su padre son el hilo conductor de la novela. Él ha muerto, y ella se da a
la tarea de elaborar en la memoria esa figura paterna ambivalente en todos
sentidos. Comienza por describirlo en su complejidad desde el recuerdo
infantil: un hombre de gusto refinado, aficionado al arte, especialmente las
letras y la arquitectura, estricto e intolerante; un hombre con un par de
secretos de ésos que los hijos descubren cuando la lejanía borra la cortina y
desvela la tramoya que sostenía el teatro familiar.
En la narración de episodios
entre la infancia y la adolescencia encontramos a la vez acontecimientos desde
el punto de vista deformado por el cristal de la hija, y hechos desnudos que
ella ha descubierto luego de la muerte del padre. Bechdel saquea de diversas
fuentes literarias (principalmente En
busca del tiempo perdido, La Odisea, El Ulises) formas de presentar y
racionalizar anécdotas que muestran cómo fue crecer criada por un par de
artistas frustrados, quienes se toleraban apenas. La lectura se realiza de
forma tensa, como en la orilla de una plataforma suspendida en una atmósfera
zumbante con energía neurótica.
Para
la autora es relevante el tema de la homosexualidad propia. Ella descubrió su
preferencia al salir de casa par estudiar la universidad. Decide comunicarlo a
sus padres por medio de una carta. Como resultado de la reacción familiar, ella
se entera de que su padre también lo es, siempre lo ha sido. Cuatro semanas
después, él muere luego de recibir una petición de divorcio. Aunque fue
atropellado en la carretera, la autora asegura que su padre cometió suicidio.
Este vértigo de revelaciones y tragedia lleva a Alison Bechdel a la búsqueda de
vínculos y explicaciones. Fun home no
es sino el recorrido conjunto del lector y la autora de los senderos bifurcados
de la memoria. Uno de los mayores logros de la novela, por ello, es la
estructura, pues lejos de perderse en divagaciones, ellas iluminan el camino y
vuelven a la vereda original luego de deambular por parajes oscuros o
iluminados, fríos o acogedores. Puede decirse que la estructura es circular, y
cada uno de los capítulos también busca esa circularidad, una vocación por
lograr que las ideas, luego de zigzaguear por allí entre raíces, madrigueras y
columnas de mármol, encajen los colmillos justo en su propia cola.
Claramente,
Fun home fue concebida como un acto
de amor, admiración y confianza. En la primera página se aprecia a la pequeña
Alison siendo balanceada boca abajo sobre los pies de papá; un juego acrobático
en el que ella bien podría salir descalabrada, una de las raras ocasiones en
que ellos mantenían contacto físico. Para la niña valía la pena el riesgo. En
la última página, Alison se lanza hacia una alberca, donde su padre la espera
con gesto de concentración. Ambos juegos entrañan peligro, y en ambos ella sabe
que saldrá bien librada porque alguien está allí para apoyarla. Sobre esa base
está construida Fun home, una gran
novela gráfica.