Por Esteban Alanís
@ElkeTuitea
El entonces candidato a la Presidencia de la República del
Partido Revolucionario Institucional, Enrique Peña Nieto, visitó la Universidad
Iberoamericana (mi "alma mater") y se encontró con un gran grupo de
jóvenes inconformes que le lanzaron toda serie de acusaciones, algunas quizá
con fundamentos otras quizá sin fundamentos, pero lo rescatable, a mi forma de
ver, es que pudieron expresarse, sin caer en el vandalismo o la violencia
(hasta donde puede observarse).
Estos hechos han sido nota en casi todos los diarios del país. Las críticas han
surgido también, principalmente señalando como "intolerantes" las
actitudes mostradas por los estudiantes. Hasta donde se ve en las imágenes y
videos difundidos, esa "intolerancia", parecen sólo expresiones de
rechazo e inconformidad ante ciertos hechos concretos. Sin embargo, no parece
haber daño, delito o agresión física hacia nadie. De ser así, será importante
señalarlo también.
Más allá del candidato en cuestión, las protestas, los partidismos y la
universidad, las críticas que señalan a la comunidad estudiantil de la Ibero
como "intolerante", quizá, al final tengan razón. Y en tal caso, me
proclamo a favor de la intolerancia. Es más, ¡yo quiero un México intolerante!
Yo quiero un México intolerante a la corrupción.
Yo quiero un México intolerante a los homicidios de hombres, mujeres y niños.
Yo quiero un México intolerante a la no rendición de cuentas.
Yo quiero un México intolerante a "estelas de luz" y monumentos sin
sentido.
Yo quiero un México intolerante a la desigualdad entre la población.
Yo quiero un México intolerante al racismo.
Yo quiero un México intolerante a la falta de oportunidades.
Yo quiero un México intolerante a caciques que toman de rehenes a la
"Educación"
Yo quiero un México intolerante a políticos y partidos de cualquier color que
no vean por el bien común.
Yo quiero un México intolerante al daño del medio ambiente y los recursos
naturales.
Yo quiero un México intolerante a todo aquello que dañe o evite el sano
desarrollo de sus pobladores.
¿Tú qué México quieres?