Allá por
2006, Lalito trabajaba al frente de la PGR, institución encargada de procurar
justicia. Institución que armó el expediente del caso de Jacinta, una indígena
otomí acusada de secuestro de 6 pobres e indefensos AFI’s, 6 para ser precisos,
no olviden ese número, es importante, no fue 1 ni 2 ni 3, fueron 6.
¿Se
imaginan a Jacinta peleando a mano limpia contra los inofensivos y debiluchos
miembros de la AFI? Algo que parecería inimaginable, Jacinta lo logró, Sin
duda, Jacinta debe tener poderes sobrenaturales. Ella sí pudo desarmarlos,
golpearlos y someterlos, así de chingona es Jacinta. Creo que necesitamos una Jacinta en cada colonia de este país, ¿se imaginan? ¡Tiembla, Rambo, TIEMBLA!
21 años de prisión fue la condena por este delito. Fue liberada tres años después
al no existir pruebas en su contra. Es decir, la PGR de Lalito, no pudo comprobarle delito alguno.
Hoy, Lalito
será elegido como Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Jacinta
defenderá su derecho a recibir la reparación del daño y la disculpa pública de
las autoridades, incluso ante la misma Suprema Corte de la Justicia de la
Nación. Me encantaría ver la cara de Lalito cuando, siendo ministro, le llegue
el expediente de Jacinta. Qué dirá, qué hará, qué argumentará, qué hijo de…
Y así, ni
Suprema, ni de Justicia y mucho menos, de la Nación, pues todo indica que
volveremos a las togas tricolor, a una Corte que obedece y se inclina ante
quienes la armaron. Una Corte de políticos, no de juristas. Y ya ni hablamos de Atenco, Texcoco, Rápido y Furioso, Raúl Salinas...
En fin, las
piezas se acomodan
Nosotros,
seguimos simulando.
Ahí
andamos.