Por @marubrito
En
esta época a la mayoría de nosotros nos surge un espíritu caritativo y entonces
empezamos a buscar causas en las que podamos ayudar o dar algo a los demás.
Eso
no está mal, al contrario, es muy común que en esta época en la que todos
buscamos estar más cerca de nuestros seres queridos, nazca en nosotros ese
sentimiento de ayuda, de caridad, e incluso hasta de empatía con quien menos
tiene y más necesita.
Hay muchísimas causas a
las que podemos aportar, y no sólo en esta época, sino todo el año. Cuántas publicaciones no hemos visto en
redes sociales que nos invitan a donar algo, lo que sea, comida, juguetes,
ropa, cobijas, tenis y mochilas para los migrantes, o cualquier otro artículo
para cualquier tipo de persona.
En
mi familia hemos adoptado un tipo de tradición, desde hace unos cuatro años
que, personalmente, en mí ha tenido mucho impacto y me ha reconfortado mucho.
Todo se debió a una fuerte experiencia que vivimos durante la estancia de un
familiar en un hospital. Durante el tiempo que estuvimos ahí, esperando
noticias, vimos que había gente (a veces familias enteras) que llegaban a
regalar comida a todos los que esperan ahí.
De
ahí, una vez que mi familiar se recuperó, fue justo ella quien nos instó a
replicar este acto. Comentaba que después de haber en el hospital, lo sentía
como una forma de ayudar a quien vive momentos de angustia.
Y
es así, como en Nochebuena o la última
noche del año, antes de empezar a cenar en familia, repartirnos regalos y
comenzar a festejar, decidimos preparar cenas para otros. Empezamos con 50,
y poco a poco se fueron incrementando – la última vez fueron 200 – y salimos a
repartirlas a los hospitales y a la gente que esas noches la pasan en la calle.
Lo mejor de todo, es que
no somos los únicos que lo hacen.
Incluso ha habido gente que nos rechaza la cena porque ya cuentan con una de
otros que llegaron antes que nosotros. Y lo mejor de todo, es que poco a poco
se fueron sumando amigos para ayudar.
He
visto que esto no sólo lo hacen en estas fechas. Hay gente que de forma
cotidiana, a veces hasta diario, llega a los hospitales así, sin otra intención
más que la de ayudar a los que esperan ahí, que no se pueden mover hasta
esperar noticias de sus pacientes, y sin ánimo de lucro o de obtener ganancia
alguna. Por el simple hecho de hacer algo
bueno por alguien, nada más.
Esto
es sólo un ejemplo de cómo ayudar a los demás, si realmente se desea hacerlo. Y
no es necesario esperar a que lleguen
estas fechas, podemos replicarlo a lo largo del año, y ayudar a otros por el
simple hecho de hacerlo. Sin esperar a cambio algo, un simple gracias en
verdad es muy reconfortante y satisfactorio.
Causas hay muchas, sólo es
cuestión de buscar algo que nos llame y de cierta forma “exija” nuestra
atención.